Gordillo y la clase obrera

Veo en las noticias, con cierta incredulidad, el asalto a los supermercados Mercadona y Carrefour por parte de unos llamados defensores de la clase obrera. Desde mi condición de votante de izquierdas y sin ánimo de polemizar en asuntos políticos, doy mi opinión sobre lo que he podido ver:

 

Si ya el sr. Gordillo y sus secuaces llevaban mucho tiempo perdiendo el romanticismo que en un principio suscitaban sus actos de ocupación de fincas de terratenientes, y dicho sea en honor a la verdad, creo que tampoco consiguieron los presuntos fines perseguidos, sino una repercusión mediática, simpática y graciosa, amén de la posibilidad que se le proporcionó al Sr. Gordillo de tener sus minutos de gloria vana contando sus utópicas gracietas en el Congreso y foros varios, ahora me atrevo a decir que son lo más parecido a una banda mafiosa organizada, con ideales trasnochados y absurdos. No se si en el fondo, pero seguro, sí en las formas.

 

¿Qué ha conseguido el Gordillo Team con el asalto a los supermercados? Pues estoy seguro que el capo Gordillo debe andar en este momento pletórico de felicidad pensando que ha hecho temblar los cimientos de los imperios capitalistas de Carrefour y Mercadona y que sus cúpulas directivas están reunidas en sesión extraordinaria para decidir el inmediato cierre de sus centros y buscando pasajes para perderse en algún recóndito lugar donde esta banda de “héroes” no los puedan localizar, vaya, que los ha hecho sufrir mogollón, para que nos entendamos.

 

Pero me da a mí que lo único que han hecho temblar estos señoritos han sido las piernas de la cajera que aparece en el video, llorando, alejada a empujones de sus puesto de trabajo por unos machitos de cerebro hueco que creen ser herederos de la leyenda del buen bandolero que robaba a los ricos para darlo a los pobres. Entiendo que en ningún momento habrán pensado el daño causado a la cajera, clase obrera, no lo olviden, y en los miedos que la muchacha pasará cuando vea acercarse a su puesto de trabajo a un tipejo con barba y ataviado con la kufiyya, prenda que tan orgullosamente deshonra el capo trasnochado.

 

Ya digo que no está en mi ánimo el polemizar en política, mas bien solidarizarme con la cajera que aparece en el video, con otros trabajadores de las empresas asaltadas que han sufrido las gracias de estos “valientes”, y con la clase obrera en general, a la cual me honro en pertenecer. Eso sí, pedirle a Don Juan Manuel Sánchez Gordillo y su banda que, a ser posible, si sigue con sus estúpidas maniobras mediáticas, lo haga quitándose el manto de la lucha obrera pues no nos representa, o al menos de ese modo.

 

Paco Ruiz

 

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El número 10

Aún recuerdo aquella mañana, no puedo precisar el mes que ocurrió, pero el amanecer era de brisa fría y colores cálidos. Manolín “El Satán” pedaleaba en el molinete como fusionado con el coquinero, el de su tío “el mudo”, quien construyó las embarcaciones de los últimos choros, los auténticos.

 

Aquél día recorrimos la costa, la nuestra, la que va desde el morro al puerto. Él, “El Satán”, era de casta marinera, podía saber por dónde beben los vientos... y echar un lance, o dos sin ná que sacá... pero la tercera, hay amigos, la tercera!!!, esa era un rastro cargaíto de coquinas y algunas almejas, lo volcaba en la cubierta y a “espurgá”... las chica pa la má, que el mes que viene vengo a recogerlas, las grandes pal Roqueo, que las paga bien...

 

Un puñao de coquinas le llevé a Teresa, aquella chiquilla de carita preciosa, cuerpo chiquito y carácter inocente. Me dijo que vivía en el número 10, y entré. Era una casita mata, con una puerta de doble hoja, verde la recuerdo. Al frente, un patio, a la izquierda, la tienda de “Tita Fernanda”, que estaba sentada junto a la ventana, en su silla de anea, con la muleta de madera a su vera y su piececillo invalidado por la polio colgando.

 

- Hola, señora, ¿está Teresa?

  • Adelaaaaa... que buscan a la niñaaaa.

 

Apareció Adela, la madre de “mi” Teresa, una mujer chiquita y menuda, de sonrisa permanente, que secándose las manos en el delantal, apareció tras el dintel que separaba el salón que hacía las veces de tienda, de la cocina, me preguntó de manera afable: Hola, ¿buscas a mi Teresa?. Sí, es que le traigo unas coquinas recién cogías. - Un momento, respondió.

 

Joder!!!, qué largo se me hacía el momento. La llamó y al ratillo apareció Teresa... envuelta en una toalla, acababa de salir del baño que estaba en el patio interior. Vaya tela, coño, mira que tiene horas el día, me dije. Solté las coquinas y salí del número 10 como a quien persigue el diablo, resoplando y con el corazón a mil.

 

Luego vinieron otros tiempos. Al poco de aquello volví al número 10, pero no llevaba coquinas, me llevé a la Teresa, estaba embarazada.

 

Contaba sus días el año 1982, poco antes de las calores, así fue que la madre de una niña de mirada fiel dijo a un niñato de no muy clara reputación: “hijo, lo que tenga que venir, en su casa está, sois mu jóvenes, si quieres, aquí se queda, pero cuando tú quieras, te los llevas a los dos”.

 

Ese día entendí que mi vida ya estaba escrita y que nada podía hacer por cambiarla, que ya no había motivo para seguir siendo un adolescente idealista con ganas de romper el mundo en dos... o más trozos. Solo me salió unas tímidas palabras que apenas recuerdo si Adela escuchó: “yo quiero a su hija”. He de decir, que pasados 30 años, sigo teniendo dudas de si las escuchó, pero las sintió, sí, las sintió.

 

Después, acompañados por la inquietud de las familias, las nuestras, y de la soberbia de quien a ustedes se dirige, ocurrieron algunas otras cosas. Los vómitos de la Teresa en el cubo gris, compañero perfecto en el apartamento 004, que tan gentilmente nos cedió Pepito, un buen amigo de mi padre, o el accidente del avión de Spantax en el aeropuerto de Málaga en septiembre de ese año 1982, cuando íbamos a una revisión ginecológica a Málaga.

 

Ahora solo quedaba servir a la patria, sí, joé!!!, aquello que llamaban mili. En octubre de aquél 1982, el 4º reemplazo, en Rabasa, Alicante. Después de eso, todo color de rosa. ¿verdad, Tere?

De la mili solo contaré una batalla, la que sucedió a los inicios del día 7 de marzo de 1983, cuando llegué al cuartel de infantería mecanizada España 18, en Tentegorra, Cartagena.

 

Salía de una guardia en el vetusto cuartel de Antigones, donde solo quedaba la lavandería en la planta baja, y el edificio de residencia de los suboficiales del ejército de tierra, una construcción anexa a lo que en otros tiempos fue el cuartel. El resto de la edificación estaba en ruinas. Cuando llegué al nuevo cuartel en Tentegorra, fue el teniente Pascual quien me dijo con su habitual desagradable tono de voz: Tengo un telegrama para ti. Me temblaron las piernas, pero acerté a decir “a la orden, mi teniente”.

 

Mi hermana Rosario fue quien envió el escueto mensaje “Teresa ha tenido una niña”. Coño!!! si Teresa ha tenido una niña y yo soy su marido, debe ser que somos padres, me dije sin tener muy claro si aún era militar, o esposo y padre a la vez. Resultó que era militar, esposo y padre, sin orden establecido por no estar seguro de poder decidir que quería ser esposo y padre, y que lo de militar era tan circunstancial como una brisa de aire en un día de calma chicha.

 

Cuando llegué al Hospital Materno Infantil de Málaga el día 8 de marzo, vi a una niña mu chica que me pareció fea, pero fea, muy canija y con muchos pellejos, y a su madre, mi Teresa, demacrada y sonriente. Seguí en mi nube.

 

Claro que luego pasaron otras muchas cosas, algunas de ellas residirán en nuestros recuerdos sin que de momento tengan ocasión de ser expresadas, por olvido o por alguna otra razón, pero es importante para mi recordar a la vieja de la casa vieja, la que sentada en su terraza, acariciaba su largo pelo negro, veteado con mechones blancos modelados por sus 90 años, preciosos en cualquier caso. Sentada en una silla de anea, situada estratégicamente mirando a poniente. Siempre había un gato entre sus piernas diminutas mientras pasaba una y otra vez un peine por su larga cabellera. Una señora. No es gratuito el adjetivo que le aplico, ella me enseñó muchas cosas; la calma de ser paciente, el saber estar, cosa que aún habiéndomelo enseñado nunca practiqué. Pero sobre todo, cuando mostraba su sonrisa, la que nunca perdió a pesar de haber visto morir a sus mellizas y a sus hijos; una señora, ya os digo.

 

Esta viejita de nombre Teresa, señora Teresa, era abuela de mi Teresa, y bisabuela de la niña fea, pero fea y con pellejos que antes os describí. Lucía, su biznieta, la de los pellejos, ya había tomado forma de niña preciosa, habría cumplido posiblemente los 5 años, veníamos de dar un paseo cuando la viejita señora estaba con su parsimonioso ritual de peinado, en su silla, con su gato rondado entre sus piernas. Me acerqué a ella con nuestra Lucía de la mano. He de reconocer que siempre me embargaba una emoción muy especial aquella mujer, pero aquél día, cuando le dije a Lucía “dale un beso a la abuela”, ella le ofreció sus manos a su biznieta, y mirándome todo lo fijo que a su edad podía mirar, me dijo con una sonrisa: “los niños no tienen que darle besos en la cara a los viejos, nadie sabe qué enfermedades tenemos”. No comprendí en principio qué quería decir, pero era fácil de entender, había visto morir a sus gemelas, tan chicas, de alguna enfermedad que nadie supo explicarle; y a sus hijos de tuberculosis.

 

En otra ocasión me contó Teresa, mi Tere, que estaba regañándole a la niña Lucía por alguna cosa mal que había hecho, cuando llegó al patio donde la vieja Teresa tenía su reino, le dijo, con su eterna sonrisa pero no sin una pizca de acritud: “No le regañes a la niña, que no sabrás nunca qué puede pasar, y luego te arrepientes”. Aquella vieja, mermada por los años y los acontecimientos que le tocó vivir, es la esencia del resto de nuestros días, los de mi Teresa, los de mi Lucía, los míos... y los de mi Sara, que aún vivía en el vientre de su madre cuando la viejita dijo adiós. Se fue agotada, cansada de vivir, pero sonriendo. Qué mujer!!!

 

Ernesto era el abuelo paciente, nunca tuvo prisa, al fin y al cabo siempre iba cerca, a su recorrido diario con su pandilla de gente buena. Arturo, el de los sifones, Juan, el más viejo, y Julio, el camarero de La Tasca eran los asistentes a su juerga particular, unos vasos de vino blanco en La Tasca, otros en el “Casa el Pulppo”, con Manolillo “el Gallego”, que siempre acompañaba a los contertulios con su vasito de ribeiro, y fin de recorrido en el “Bar Chiquito”. Era realmente emocionante ver a Ernesto con su nieta Lucía de la mano, con la sonrisa en sus labios, heredada de la vieja Teresa, su madre. Siempre tenía alguna lagrimilla en sus ojos que nunca acababan por caer.

 

Pasó que al pobre Ernesto le invadió su cabeza la demencia senil, acabó confundiendo los tiempos, y no los verbales, que a esos nunca les hizo caso por no necesitarlos, pero mezclaba su niñez con sus últimos días, y éstos con lo que en otra época fue. Su hija, mi Teresa, sintió alivio cuando Ernesto dejó de estar, de ser. Aquél día la vi llorar, pero era un llanto dulce, ya sabía que nada le podía ocurrir cuando se perdía caminando sin norte, preguntando por la casa de su hermano, el que murió de tuberculosis muchos años atrás, o cuando se fue a reparar las vías del tren porque recordaba que una vez trabajó en ello. Siempre hubo suerte que alguien lo recogió sin mayor percance que su boca seca y sus fuerzas desgastadas.

 

Hoy sigue viviendo, porque cada vez que entramos en el patio nos topamos con el alicatado de azulejos imitación a sevillanos con los que a él se le ocurrió, en días de mediana lucidez, decorar los frontales de la escalera de acceso a nuestra casa, la primera planta del número 10... y por otras muchas razones que nunca olvidaremos, pero que discúlpenme no las relate, porque sería una violación a la memoria de quienes me acogieron. Deben saber, ustedes, que no tengo autorización para ello... Ni para nada, pero bendita sea esta falta de libertad.

 

Ahora voy a relatar las historias de pareja, cierto es que podría seguir hablando de las bondades que la propia vida me brindó, pero eso sería un mal propósito, porque si algo me lleva a describir esta nuestra historia, es una irrenunciable disposición a deciros que si en algún momento de mi vida llegué a hacer algo productivo, fue por ella, mi compañera, la Tere.

 

Recuerden que en algún pasaje de esta historia dije algo así como que “seguí en mi nube”.

 

Bien, ésta es mi nube, a veces impenetrable, otras libro abierto.... 

Continuará...

 

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Gordillo y la clase obrera

Veo en las noticias, con cierta incredulidad, el asalto a los supermercados Mercadona y Carrefour por parte de unos llamados defensores de la clase obrera. Desde mi condición de votante de izquierdas y sin ánimo de polemizar en asuntos políticos, doy mi opinión sobre lo que he podido ver:

 

Si ya el sr. Gordillo y sus secuaces llevaban mucho tiempo perdiendo el romanticismo que en un principio suscitaban sus actos de ocupación de fincas de terratenientes, y dicho sea en honor a la verdad, creo que tampoco consiguieron los presuntos fines perseguidos, sino una repercusión mediática, simpática y graciosa, amén de la posibilidad que se le proporcionó al Sr. Gordillo de tener sus minutos de gloria vana contando sus utópicas gracietas en el Congreso y foros varios, ahora me atrevo a decir que son lo más parecido a una banda mafiosa organizada, con ideales trasnochados y absurdos. No se si en el fondo, pero seguro, sí en las formas.

 

¿Qué ha conseguido el Gordillo Team con el asalto a los supermercados? Pues estoy seguro que el capo Gordillo debe andar en este momento pletórico de felicidad pensando que ha hecho temblar los cimientos de los imperios capitalistas de Carrefour y Mercadona y que sus cúpulas directivas están reunidas en sesión extraordinaria para decidir el inmediato cierre de sus centros y buscando pasajes para perderse en algún recóndito lugar donde esta banda de “héroes” no los puedan localizar, vaya, que los ha hecho sufrir mogollón, para que nos entendamos.

 

Pero me da a mí que lo único que han hecho temblar estos señoritos han sido las piernas de la cajera que aparece en el video, llorando, alejada a empujones de sus puesto de trabajo por unos machitos de cerebro hueco que creen ser herederos de la leyenda del buen bandolero que robaba a los ricos para darlo a los pobres. Entiendo que en ningún momento habrán pensado el daño causado a la cajera, clase obrera, no lo olviden, y en los miedos que la muchacha pasará cuando vea acercarse a su puesto de trabajo a un tipejo con barba y ataviado con la kufiyya, prenda que tan orgullosamente deshonra el capo trasnochado.

 

Ya digo que no está en mi ánimo el polemizar en política, mas bien solidarizarme con la cajera que aparece en el video, con otros trabajadores de las empresas asaltadas que han sufrido las gracias de estos “valientes”, y con la clase obrera en general, a la cual me honro en pertenecer. Eso sí, pedirle a Don Juan Manuel Sánchez Gordillo y su banda que, a ser posible, si sigue con sus estúpidas maniobras mediáticas, lo haga quitándose el manto de la lucha obrera pues no nos representa, o al menos de ese modo.

 

Paco Ruiz

 

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Mi cámara y yo.

Tras una temporada de apagón, de plantearme qué carajo hacer, si realmente merecía la pena ver el mundo a través de un visor tan pequeño, si acaso no se estaba convirtiendo en una enfermedad eso de sustituir el mirar, el ver, por el continuo acto de "encuadrar" he vuelto a salir con ella, mi cámara.

 

Confieso que en un principio sentí una especie de liberación salir sin la carga de la mochila y la que fue mi compañera durante tanto tiempo... pero luego me di cuenta que sí, que era una enfermedad de las incurables. Tenía que asumir que el abuso excesivo de la fotografía crea adicción y que una vez infectado no hay paso atrás... quedas atrapado sin remisión.

 

Me planteé como terapia salir sin ella, incluso dejarla que se fuera con otro, a fin de cuentas yo ya no la quería. Iba a parajes preciosos, de colores perfectos, respiraba hondo, escuchaba el sonido del viento, de los pájaros, me sentía libre sin ella, o eso creía.

 

 

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La pausa del tiempo

 

Me ocurre muy a menudo que cuando salgo de la ciudad tengo la impresión de que el tiempo se detiene o, mejor dicho, va más despacio, sin prisas. Puede ser una sensación derivada de vivir en la costa, donde todo se hace a la carrera, incluso cuando no tienes nada que hacer ni lugar al que llegar por obligación, como si tu mundo se acabara si no llegas en tiempo record a la siguiente esquina.

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Diario de un eremita

Día 8 de diciembre

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Fuente de Piedra

Croquis
Croquis

Para llegar desde Málaga a Fuente de Piedra, llegas hasta Antequera por al A-45, donde debes enlazar con la A-92 dirección Sevilla hasta la salida 132, cuzas el pueblo dirección Sierra de Yeguas, a la salida del pueblo tienes que pasar por el puente sobre la vía férrea, justo a la bajada, a la izquierda encuentras la laguna, en la explanada del Centro de Visitantes dejas el coche.

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Tiempo

Tiempo
Tiempo
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Casi Dragan

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Puntá a puntá

La abuela Trini
La abuela Trini

Sepa usted disculparme si no le reconozco, tampoco recuerdo qué ocurrió ayer, mis hijos y nietos ríen diciendo que son cosas de la edad. ¿Qué sabrán ellos? - Abuela, déjate de batallas, dicen cuando les cuento que nací entre las turbulencias del final de la monarquía de Alfonso XIII, antes de la II República y de los acontecimientos que partieron España.

 

Jovencito, déjame decirte que crecí en el barrio de la Victoria, cerca del convento del Servicio Doméstico, donde las monjas se dedicaban a albergar a jóvenes y mayormente a lavar y remendar ropas. Allí vi en 1931, creo que era mayo, como al caer la noche las monjas salían con bultos enormes y ayudando a las más mayores salir con sus caritas de resignación. Luego se formó un gran revuelo y recuerdo que el convento fue asaltado. Aún hoy no se porqué. Luego supe que se quemaron muchas iglesias.

 

En esos días echaba de menos al hombre del barquillo, que siempre ponía su tenderete con forma de jábega cargada de altramuces, garbanzos tostaos, almendras y avellanas. Recuerdo que cada día salía con mis dos coletas y las manos a la espalda a escucharlo cantar siempre la misma copla:

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Córdoba

Puente romano
Puente romano

Este año por fin me he decidido a visitar Córdoba en el mes de Mayo, del 2 al 4, concretamente. Como sabéis durante el mes de mayo se celebran las fiestas de los patios, así que el plan es disfrutar de la preciosa ciudad cordobesa durante las fiestas.

Me alojaré en Hostal Lineros, un precioso edificio a dos minutos de la catedral. 

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Cortes de la Frontera

Días 26, 27 y 28 de febrero.

Lugar: Cortes de la Frontera

Alojamiento: Albergue Inturjoven Cortes de la Frontera

Precio del alojamiento: 117 € dos noches para dos personas.

Lugares a visitar: Cañón de las Buitreras, Genalguacil y Ubrique.

Saludos.

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Brico-foto: Pintar con luz

Esta imagen está realizada con la técnica “Pintar con luz”, para ello utilicé los siguientes artilugios:
Una linterna
Una cartulina negra
Un espejo
Un forro de cartulina negra
Un pulverizador con agua
Una flor
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Making off - Texturas

Tutorial dedicado a mi amigo Toni-Molero. Va por tí, colega.

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Brico-foto: Caja de luz

Pincha para verla en grande
Pincha para verla en grande
Resulta que la crisis está haciendo estragos en economías familiares y como los aparejos fotográficos suelen ser caros hay que tirar de imaginación para mantener la afición, así que me he montado un pequeño estudio para hacer bodegones y macros en casa.
Se trata de hacer una caja de luz donde poder montar el atrezzo e iluminarla adecuadamente...
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Reunión fotográfica "Entre caballos"

Entre caballos
Entre caballos

Bueno, compis, pues visto que algunos de vosotros os interesa esta salida con caballos, vamos al tajo. Será el día 5 de febrero en el cortijo del Moral de Torremolinos, para salir sobre las 10 de la mañana a caballo y en una calesa para 8 personas dirección a los pinares de los Manantiales de Torremolinos. Allí haremos un arroz y nos montamos el chiringuito con cervezas, vinillos y esas cosas para echar un día de campo en condiciones.

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Cetrería en Antequera

Este fin de semana se ha celebrado en Los Llanos de Antequera la III Jornadas Cetreras de Andalucía y aprovechamos la ocasión para darnos un paseo express por el lugar. Salimos a las 7:30 de los aparcamientos del polideportivo de Ciudad Jardín. Nos encontramos los cuatro mozos de la foto y un servidor.

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Guadalhorce y Molino de Inca

Asistimos Juan "Beviss", Luis Javier, Juan del Pino, Quino y Paco Ruiz.

 

Quedamos a las 7:45 en el paseo marítimo de Guadalmar para hacer unos amaneceres, aunque el día era algo frio y las nubes erán excesivamente densas en el horizonte pudimos sacar algunas imágenes que nos sirvieran para ir tomando contacto con el ambiente.

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Guadalhorce y rapaces en Torremolinos

Búho
Búho

Fecha: domingo 9 de enero.

 

Ruta: Fotografía de amaneceres en el paseo Marítimo de Gualdalmar, paseo por la desembocadura del Guadalhorce hasta las 12 y llegada a Molino de Inca de Torremolinos sobre las 12:30 para fotografíar las rapaces que entrenan para cetrería. (Águilas de Harris y Búhos). Cañitas en La Carihuela.

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Canuto de la Utrera

Salida AP - 7
Salida AP - 7

Participantes: Paco Godoy - Paco Ruiz

Distancia (desde Torremolinos): 100 Kms. aprox.

Tiempo: sobre 1 hora

Autovía A -7 / Autopista AP - 7 hasta la salida 142 que nos lleva a Casares.

 

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"Gracias, por lo menos me has hablado"

Mi amigo Eduardo
Mi amigo Eduardo

Estábamos Nani, Celia y un servidor en la Plaza San Pedro de Alcántara de Málaga, justo en la terraza de “Il Laboratorio Trattoria Bar”, tomando unas cañas con sus consiguientes tapas. Era lo justo tras patearnos el centro, con sus comercios en crisis abarrotados de personas en crisis -como nosotros- cuando apareció quien más tarde me dijo ser o llamarse Eduardo, sin oficio y escasos beneficios. Tras dar las buenas tardes a todos los concurrentes se dispuso a cantar con voz rasgada ante la indiferencia de los que andábamos dando buena cuenta de las viandas que con exceso de amabilidad nos servían. “Cantinero de Cuba” salía a duras penas de su garganta, pero con un “son” que mostraba la grandiosidad que en otro tiempo fue.

 

"Hoy me quiero emborrachar, necesito ser amado,

para olvidar un pasado que no se puede olvidar.

Si yo pudiera cantar, pero la pena me ahoga,

la recuerdo a todas horas, y no la puedo olvidar."

 

Lo que cantaba Eduardo me pareció el puro reflejo de lo que en ese momento sentía. Continuó con un villancico aflamencado, muestra de que al menos sabe en qué época vive; decía: "...la Virgen está lavando con un poco de jabón, se le han picado las manos, manos de mi corazón...", así terminó su actuación, para continuar pasando por las mesas, llenas de gente en crisis, pidiendo "argo pa comé", algunos aportaban a la causa y la mayoría no, entre ellos una joven pareja que estaban tomando un refresco para dos -gente en crisis, supongo que mileuristas... o exmileuristas, vaya usted a saber- pero el chaval le dijo a Eduardo "Quisiera darte algo, pero no tengo", a lo que Eduardo le contestó "gracias, por lo menos me has hablado", siguió su camino hasta nuestra mesa, le dimos 1 € y le pregunté por su nombre, me dijo "Eduardo" y siguió con paso cansino hacía la calle Muro de San Julián.

 

Tuve un impulso. Dejé el bacalao gratinado con no se qué cosa y láminas de frutos raros (estaba bueno el puñetero, pero soy hombre de impulsos), cogí la cámara que hasta ese momento ni había sacado de la funda y salí a su encuentro. Celia dijo "papá, quédate aquí, hombre, déjalo en paz, si ni siquiera querrá que le hagas fotos", "lo decidirá él", le dije.

 

Lo vi a lo lejos y lo llamé, no tardó en mirar atrás, levantando la mano a modo de saludo, como si nos conociésemos de toda la vida. Vino hacia mi y al verme con la cámara en mano, me preguntó ¿me vas a hacer una foto?, le respondí que sí que me gustaría, pero que fui a buscarlo porque me había quedado con ganas de seguir escuchándolo, fue entonces que me habló de cantes difíciles, de otros tiempos en los que cantó en "sitios con piano". Me dedicó un fandango al natural, y le hice la foto. Luego tuvimos un rato de conversación y me dio su número de teléfono, aunque la mayor parte de las veces no funciona "y no sabe porqué". Ya se iba sin pedir nada, al fin y al cabo ya le había dado un euro. Le dije, Eduardo, toma, y cogió su dinero, escaso pero bien ganado.

 

Lo llamaré, porque tiene un compadre que toca la guitarra, "pero hoy está malillo".

 

Bajando por calle Carretería, Celia me dijo, con cierto brillo en los ojos, supongo que por las cañas consumidas: "papá, estas cosas no quiero que las hagas, pero cuando las haces me siento bien". Celia, ¿has escuchado "gracias, por lo menos me has hablado"?. Si. Cogió a Nani, su madre, de la mano y seguimos caminando.

 

Ya tengo un retrato.... y un amigo.

 

Paco Ruiz.

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Pincel para firma

Fig 1
Fig 1

Con Photoshop puedes crear un pincel con tu firma para marcar tus fotos.:

 

1 - Abres un documento nuevo y le das las dimensiones adecuadas al tamaño habitual de las imágenes que subes a la web. (Fig. 1)

 

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Virado B&N de rapidez

Evidentemente no es la manera más ortodoxa de virar al B&N, pero a veces estás vago y necesitas soluciones rápidas, entonces solo tienes que crear una capa vacía  y pintarla de negro (1), fusionarla en modo "Color" (2) y listo:

 

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HDR rústico

Cuando haces fotos de paisajes o amaneceres, dado la diferencias de luces que te encuentras, frecuentemente el resultado es la subexposición de la zona de sombras como en el caso de la siguiente foto, si disparas en modo RAW puedes solucionarlo de forma sencilla:

 

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Doble exposición para una vela

Montas el bodegón y encuadras, una vez que tienes la cámara bien sujeta al trípode, enfocas en modo manual [M] (puedes hacerlo en modo automático [AF], pero recuerda que una vez conseguido el foco justo, déjalo en manual). Ahora mides la luz de la vela (en este caso he utilizado una apertura de diafragma f.16 y una velocidad de obturación de 1/125) y haces una foto. Ya tienes tu vela, pero ha quedado subexpuesto el resto del bodegón.

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Escapada: Río Guadiaro - Secadero (Casares)

Interés

 

Casco urbano de Casares

Vegetación: Sauces y tarajes

Fauna: Garzas, Cigüeña blanca, Limícolas, ánades, fochas, zampullines y Martín Pescador, posibilidades de observar el Aguilucho lagunero y en contadas ocasiones es posible ver alguna nutria

 

Ruta:

 

A-7 hasta Sabinillas, donde enlazamos con la A-377 que nos lleva a Manilva y Casares. Antes del desvío a Casares, a la izquierda hay un carril con la indicación “Los Nogales” que nos lleva hasta el Cortijo Los Pobres, continuando paralelo al río Genal hasta la venta Los Nogales. Un poco más adelante está el Tablazo, donde se unen los ríos Genal y Guadiaro, seguimos este carril hasta llegar a Secadero.

 

Tengo previsto ir el lunes 27 de diciembre.

Sobre las 7 cafelito en La Carihuela, para estar en marcha sobre las 7:15 o 7:30 hrs. para estar entre 8:30 o 9:00 hrs. en Secadero.

 

Información sobre este lugar: www.casares.es

 

(Fuente: Guía de los espacios naturales de la costa del sol Occidental)

 

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Paranoias de un fotógrafo loco

Paranoia de un fotógrafo loco
Paranoia de un fotógrafo loco

Desde ya, pienso que me he vuelto loco de atar. No me negarás que dedicarle días completos –y parte de sus noches- a colocar una gota de agua en el vértice de un pétalo de flor, no es estar como una regadera. Claro que si la excusa es hacer una fotografía, pues la cosa cambia ... a peor, claro. Porque, bien está que le dedique tiempo a una afición, la fotografía, como cualquier otro mortal a cualquier otro entretenimiento, si ahí estamos de acuerdo, pero vamos, que se convierta en obsesivo hasta el punto de centrar mi vida en una puta gota de agua, que además ni se molesta en quedarse quietecita la muy puñetera, ya es de tratar... creo.

 

Y si es que no tuviese nada mejor que hacer, pues vale, juegas con la gota hasta te ahogues si quieres. Pero van y me bajan el sueldo, con acusación directa de ser –mi sueldo- el mal de todos los males de este país, con dos cojones, tío, y que viva el progresismo, el socialismo, el capitalismo, el conservadurismo y todos los ismos... Ahhh, y la madre que te parió, que también VIVA la madre que te parió.

 

Pero bueno, como ya queda menos para la jubilación, decido ir preparando las migas de pan, ya sabes, para darle de comer a las palomas en el parque, eso que hacen todos los jubilados ahora que ya no hay obras que mirar. Pero, hete aquí que me da por mirar las noticias –entre gota y gota, claro está- y van y dicen, sin vaselina ni nada, a pelo, que no te jubilas hasta dos años después... einnn, pero cacho hijoputa, que se me pone el pan duro... No, no, hombre, es que dicho así, de golpe, parece que como les sale barato, me quieren explotar un par de añitos mas, pero no, la razón real es que no tienen dinero para pagarme la pensión. Claro, si es así, vale, que le den por el culo a las palomas del parque, joder!!!.

 

Pero yo, -como todos, supongo-, tengo un amigo muy cabroncete que va y me dice: “pringao, que lo que quieren es que llegues tan asfixiado a la jubilación que no te de tiempo a cobrarla”. Coño, a tanto no van a llegar, digo yo... o sí. Bueno, a lo que iba, que en vez de irme a patearle el culo a los pensadores que han llegado a esta solución de los problemas del país, me da por hacerle fotitos a una gota en el vértice de un pétalo de flor... si consigo colocarla, que me da la impresión que hasta la puta gota está en mi contra. ¿La habrá adiestrado el gobierno para mantenerme entretenido?.

 

Creo que tendré que replantearme lo de patear culos en cuanto pueda volver a caminar tras el enésimo... ataque de gota!!!... De momento sigo intentando adiestrar la gotita, por lo menos he conseguido sacar unas cuántas sobre la flor, un capullo de rosa, que también tiene su aquél, ¿no?

 

Se van a enterar éstos cuando las gotas se queden quietecitas...

 

Hasta otra...

 

Paco Ruiz.

 

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Por Ubrique y Grazalema

Con ocasión de la salida que los compis de A.M.F.A organizaron a Ubrique y Grazalema para visionar los videos

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Escapada a Serranía de Ronda

Igualeja-Pujerra-Júzca

 

A la entrada de Igualeja encontráis el nacimiento del río Genal, que podría ser un buen lugar para una primera parada.

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El número 10

Aún recuerdo aquella mañana, no puedo precisar el mes que ocurrió, pero el amanecer era de brisa fría y colores cálidos. Manolín “El Satán” pedaleaba en el molinete como fusionado con el coquinero, el de su tío “el mudo”, quien construyó las embarcaciones de los últimos choros, los auténticos.

 

Aquél día recorrimos la costa, la nuestra, la que va desde el morro al puerto. Él, “El Satán”, era de casta marinera, podía saber por dónde beben los vientos... y echar un lance, o dos sin ná que sacá... pero la tercera, hay amigos, la tercera!!!, esa era un rastro cargaíto de coquinas y algunas almejas, lo volcaba en la cubierta y a “espurgá”... las chica pa la má, que el mes que viene vengo a recogerlas, las grandes pal Roqueo, que las paga bien...

 

Un puñao de coquinas le llevé a Teresa, aquella chiquilla de carita preciosa, cuerpo chiquito y carácter inocente. Me dijo que vivía en el número 10, y entré. Era una casita mata, con una puerta de doble hoja, verde la recuerdo. Al frente, un patio, a la izquierda, la tienda de “Tita Fernanda”, que estaba sentada junto a la ventana, en su silla de anea, con la muleta de madera a su vera y su piececillo invalidado por la polio colgando.

 

- Hola, señora, ¿está Teresa?

  • Adelaaaaa... que buscan a la niñaaaa.

 

Apareció Adela, la madre de “mi” Teresa, una mujer chiquita y menuda, de sonrisa permanente, que secándose las manos en el delantal, apareció tras el dintel que separaba el salón que hacía las veces de tienda, de la cocina, me preguntó de manera afable: Hola, ¿buscas a mi Teresa?. Sí, es que le traigo unas coquinas recién cogías. - Un momento, respondió.

 

Joder!!!, qué largo se me hacía el momento. La llamó y al ratillo apareció Teresa... envuelta en una toalla, acababa de salir del baño que estaba en el patio interior. Vaya tela, coño, mira que tiene horas el día, me dije. Solté las coquinas y salí del número 10 como a quien persigue el diablo, resoplando y con el corazón a mil.

 

Luego vinieron otros tiempos. Al poco de aquello volví al número 10, pero no llevaba coquinas, me llevé a la Teresa, estaba embarazada.

 

Contaba sus días el año 1982, poco antes de las calores, así fue que la madre de una niña de mirada fiel dijo a un niñato de no muy clara reputación: “hijo, lo que tenga que venir, en su casa está, sois mu jóvenes, si quieres, aquí se queda, pero cuando tú quieras, te los llevas a los dos”.

 

Ese día entendí que mi vida ya estaba escrita y que nada podía hacer por cambiarla, que ya no había motivo para seguir siendo un adolescente idealista con ganas de romper el mundo en dos... o más trozos. Solo me salió unas tímidas palabras que apenas recuerdo si Adela escuchó: “yo quiero a su hija”. He de decir, que pasados 30 años, sigo teniendo dudas de si las escuchó, pero las sintió, sí, las sintió.

 

Después, acompañados por la inquietud de las familias, las nuestras, y de la soberbia de quien a ustedes se dirige, ocurrieron algunas otras cosas. Los vómitos de la Teresa en el cubo gris, compañero perfecto en el apartamento 004, que tan gentilmente nos cedió Pepito, un buen amigo de mi padre, o el accidente del avión de Spantax en el aeropuerto de Málaga en septiembre de ese año 1982, cuando íbamos a una revisión ginecológica a Málaga.

 

Ahora solo quedaba servir a la patria, sí, joé!!!, aquello que llamaban mili. En octubre de aquél 1982, el 4º reemplazo, en Rabasa, Alicante. Después de eso, todo color de rosa. ¿verdad, Tere?

De la mili solo contaré una batalla, la que sucedió a los inicios del día 7 de marzo de 1983, cuando llegué al cuartel de infantería mecanizada España 18, en Tentegorra, Cartagena.

 

Salía de una guardia en el vetusto cuartel de Antigones, donde solo quedaba la lavandería en la planta baja, y el edificio de residencia de los suboficiales del ejército de tierra, una construcción anexa a lo que en otros tiempos fue el cuartel. El resto de la edificación estaba en ruinas. Cuando llegué al nuevo cuartel en Tentegorra, fue el teniente Pascual quien me dijo con su habitual desagradable tono de voz: Tengo un telegrama para ti. Me temblaron las piernas, pero acerté a decir “a la orden, mi teniente”.

 

Mi hermana Rosario fue quien envió el escueto mensaje “Teresa ha tenido una niña”. Coño!!! si Teresa ha tenido una niña y yo soy su marido, debe ser que somos padres, me dije sin tener muy claro si aún era militar, o esposo y padre a la vez. Resultó que era militar, esposo y padre, sin orden establecido por no estar seguro de poder decidir que quería ser esposo y padre, y que lo de militar era tan circunstancial como una brisa de aire en un día de calma chicha.

 

Cuando llegué al Hospital Materno Infantil de Málaga el día 8 de marzo, vi a una niña mu chica que me pareció fea, pero fea, muy canija y con muchos pellejos, y a su madre, mi Teresa, demacrada y sonriente. Seguí en mi nube.

 

Claro que luego pasaron otras muchas cosas, algunas de ellas residirán en nuestros recuerdos sin que de momento tengan ocasión de ser expresadas, por olvido o por alguna otra razón, pero es importante para mi recordar a la vieja de la casa vieja, la que sentada en su terraza, acariciaba su largo pelo negro, veteado con mechones blancos modelados por sus 90 años, preciosos en cualquier caso. Sentada en una silla de anea, situada estratégicamente mirando a poniente. Siempre había un gato entre sus piernas diminutas mientras pasaba una y otra vez un peine por su larga cabellera. Una señora. No es gratuito el adjetivo que le aplico, ella me enseñó muchas cosas; la calma de ser paciente, el saber estar, cosa que aún habiéndomelo enseñado nunca practiqué. Pero sobre todo, cuando mostraba su sonrisa, la que nunca perdió a pesar de haber visto morir a sus mellizas y a sus hijos; una señora, ya os digo.

 

Esta viejita de nombre Teresa, señora Teresa, era abuela de mi Teresa, y bisabuela de la niña fea, pero fea y con pellejos que antes os describí. Lucía, su biznieta, la de los pellejos, ya había tomado forma de niña preciosa, habría cumplido posiblemente los 5 años, veníamos de dar un paseo cuando la viejita señora estaba con su parsimonioso ritual de peinado, en su silla, con su gato rondado entre sus piernas. Me acerqué a ella con nuestra Lucía de la mano. He de reconocer que siempre me embargaba una emoción muy especial aquella mujer, pero aquél día, cuando le dije a Lucía “dale un beso a la abuela”, ella le ofreció sus manos a su biznieta, y mirándome todo lo fijo que a su edad podía mirar, me dijo con una sonrisa: “los niños no tienen que darle besos en la cara a los viejos, nadie sabe qué enfermedades tenemos”. No comprendí en principio qué quería decir, pero era fácil de entender, había visto morir a sus gemelas, tan chicas, de alguna enfermedad que nadie supo explicarle; y a sus hijos de tuberculosis.

 

En otra ocasión me contó Teresa, mi Tere, que estaba regañándole a la niña Lucía por alguna cosa mal que había hecho, cuando llegó al patio donde la vieja Teresa tenía su reino, le dijo, con su eterna sonrisa pero no sin una pizca de acritud: “No le regañes a la niña, que no sabrás nunca qué puede pasar, y luego te arrepientes”. Aquella vieja, mermada por los años y los acontecimientos que le tocó vivir, es la esencia del resto de nuestros días, los de mi Teresa, los de mi Lucía, los míos... y los de mi Sara, que aún vivía en el vientre de su madre cuando la viejita dijo adiós. Se fue agotada, cansada de vivir, pero sonriendo. Qué mujer!!!

 

Ernesto era el abuelo paciente, nunca tuvo prisa, al fin y al cabo siempre iba cerca, a su recorrido diario con su pandilla de gente buena. Arturo, el de los sifones, Juan, el más viejo, y Julio, el camarero de La Tasca eran los asistentes a su juerga particular, unos vasos de vino blanco en La Tasca, otros en el “Casa el Pulppo”, con Manolillo “el Gallego”, que siempre acompañaba a los contertulios con su vasito de ribeiro, y fin de recorrido en el “Bar Chiquito”. Era realmente emocionante ver a Ernesto con su nieta Lucía de la mano, con la sonrisa en sus labios, heredada de la vieja Teresa, su madre. Siempre tenía alguna lagrimilla en sus ojos que nunca acababan por caer.

 

Pasó que al pobre Ernesto le invadió su cabeza la demencia senil, acabó confundiendo los tiempos, y no los verbales, que a esos nunca les hizo caso por no necesitarlos, pero mezclaba su niñez con sus últimos días, y éstos con lo que en otra época fue. Su hija, mi Teresa, sintió alivio cuando Ernesto dejó de estar, de ser. Aquél día la vi llorar, pero era un llanto dulce, ya sabía que nada le podía ocurrir cuando se perdía caminando sin norte, preguntando por la casa de su hermano, el que murió de tuberculosis muchos años atrás, o cuando se fue a reparar las vías del tren porque recordaba que una vez trabajó en ello. Siempre hubo suerte que alguien lo recogió sin mayor percance que su boca seca y sus fuerzas desgastadas.

 

Hoy sigue viviendo, porque cada vez que entramos en el patio nos topamos con el alicatado de azulejos imitación a sevillanos con los que a él se le ocurrió, en días de mediana lucidez, decorar los frontales de la escalera de acceso a nuestra casa, la primera planta del número 10... y por otras muchas razones que nunca olvidaremos, pero que discúlpenme no las relate, porque sería una violación a la memoria de quienes me acogieron. Deben saber, ustedes, que no tengo autorización para ello... Ni para nada, pero bendita sea esta falta de libertad.

 

Ahora voy a relatar las historias de pareja, cierto es que podría seguir hablando de las bondades que la propia vida me brindó, pero eso sería un mal propósito, porque si algo me lleva a describir esta nuestra historia, es una irrenunciable disposición a deciros que si en algún momento de mi vida llegué a hacer algo productivo, fue por ella, mi compañera, la Tere.

 

Recuerden que en algún pasaje de esta historia dije algo así como que “seguí en mi nube”.

 

Bien, ésta es mi nube, a veces impenetrable, otras libro abierto.... 

Continuará...

 

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Gordillo y la clase obrera

Veo en las noticias, con cierta incredulidad, el asalto a los supermercados Mercadona y Carrefour por parte de unos llamados defensores de la clase obrera. Desde mi condición de votante de izquierdas y sin ánimo de polemizar en asuntos políticos, doy mi opinión sobre lo que he podido ver:

 

Si ya el sr. Gordillo y sus secuaces llevaban mucho tiempo perdiendo el romanticismo que en un principio suscitaban sus actos de ocupación de fincas de terratenientes, y dicho sea en honor a la verdad, creo que tampoco consiguieron los presuntos fines perseguidos, sino una repercusión mediática, simpática y graciosa, amén de la posibilidad que se le proporcionó al Sr. Gordillo de tener sus minutos de gloria vana contando sus utópicas gracietas en el Congreso y foros varios, ahora me atrevo a decir que son lo más parecido a una banda mafiosa organizada, con ideales trasnochados y absurdos. No se si en el fondo, pero seguro, sí en las formas.

 

¿Qué ha conseguido el Gordillo Team con el asalto a los supermercados? Pues estoy seguro que el capo Gordillo debe andar en este momento pletórico de felicidad pensando que ha hecho temblar los cimientos de los imperios capitalistas de Carrefour y Mercadona y que sus cúpulas directivas están reunidas en sesión extraordinaria para decidir el inmediato cierre de sus centros y buscando pasajes para perderse en algún recóndito lugar donde esta banda de “héroes” no los puedan localizar, vaya, que los ha hecho sufrir mogollón, para que nos entendamos.

 

Pero me da a mí que lo único que han hecho temblar estos señoritos han sido las piernas de la cajera que aparece en el video, llorando, alejada a empujones de sus puesto de trabajo por unos machitos de cerebro hueco que creen ser herederos de la leyenda del buen bandolero que robaba a los ricos para darlo a los pobres. Entiendo que en ningún momento habrán pensado el daño causado a la cajera, clase obrera, no lo olviden, y en los miedos que la muchacha pasará cuando vea acercarse a su puesto de trabajo a un tipejo con barba y ataviado con la kufiyya, prenda que tan orgullosamente deshonra el capo trasnochado.

 

Ya digo que no está en mi ánimo el polemizar en política, mas bien solidarizarme con la cajera que aparece en el video, con otros trabajadores de las empresas asaltadas que han sufrido las gracias de estos “valientes”, y con la clase obrera en general, a la cual me honro en pertenecer. Eso sí, pedirle a Don Juan Manuel Sánchez Gordillo y su banda que, a ser posible, si sigue con sus estúpidas maniobras mediáticas, lo haga quitándose el manto de la lucha obrera pues no nos representa, o al menos de ese modo.

 

Paco Ruiz

 

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Mi cámara y yo.

Tras una temporada de apagón, de plantearme qué carajo hacer, si realmente merecía la pena ver el mundo a través de un visor tan pequeño, si acaso no se estaba convirtiendo en una enfermedad eso de sustituir el mirar, el ver, por el continuo acto de "encuadrar" he vuelto a salir con ella, mi cámara.

 

Confieso que en un principio sentí una especie de liberación salir sin la carga de la mochila y la que fue mi compañera durante tanto tiempo... pero luego me di cuenta que sí, que era una enfermedad de las incurables. Tenía que asumir que el abuso excesivo de la fotografía crea adicción y que una vez infectado no hay paso atrás... quedas atrapado sin remisión.

 

Me planteé como terapia salir sin ella, incluso dejarla que se fuera con otro, a fin de cuentas yo ya no la quería. Iba a parajes preciosos, de colores perfectos, respiraba hondo, escuchaba el sonido del viento, de los pájaros, me sentía libre sin ella, o eso creía.

 

 

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La pausa del tiempo

 

Me ocurre muy a menudo que cuando salgo de la ciudad tengo la impresión de que el tiempo se detiene o, mejor dicho, va más despacio, sin prisas. Puede ser una sensación derivada de vivir en la costa, donde todo se hace a la carrera, incluso cuando no tienes nada que hacer ni lugar al que llegar por obligación, como si tu mundo se acabara si no llegas en tiempo record a la siguiente esquina.

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Diario de un eremita

Día 8 de diciembre

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Fuente de Piedra

Croquis
Croquis

Para llegar desde Málaga a Fuente de Piedra, llegas hasta Antequera por al A-45, donde debes enlazar con la A-92 dirección Sevilla hasta la salida 132, cuzas el pueblo dirección Sierra de Yeguas, a la salida del pueblo tienes que pasar por el puente sobre la vía férrea, justo a la bajada, a la izquierda encuentras la laguna, en la explanada del Centro de Visitantes dejas el coche.

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Tiempo

Tiempo
Tiempo
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Casi Dragan

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Puntá a puntá

La abuela Trini
La abuela Trini

Sepa usted disculparme si no le reconozco, tampoco recuerdo qué ocurrió ayer, mis hijos y nietos ríen diciendo que son cosas de la edad. ¿Qué sabrán ellos? - Abuela, déjate de batallas, dicen cuando les cuento que nací entre las turbulencias del final de la monarquía de Alfonso XIII, antes de la II República y de los acontecimientos que partieron España.

 

Jovencito, déjame decirte que crecí en el barrio de la Victoria, cerca del convento del Servicio Doméstico, donde las monjas se dedicaban a albergar a jóvenes y mayormente a lavar y remendar ropas. Allí vi en 1931, creo que era mayo, como al caer la noche las monjas salían con bultos enormes y ayudando a las más mayores salir con sus caritas de resignación. Luego se formó un gran revuelo y recuerdo que el convento fue asaltado. Aún hoy no se porqué. Luego supe que se quemaron muchas iglesias.

 

En esos días echaba de menos al hombre del barquillo, que siempre ponía su tenderete con forma de jábega cargada de altramuces, garbanzos tostaos, almendras y avellanas. Recuerdo que cada día salía con mis dos coletas y las manos a la espalda a escucharlo cantar siempre la misma copla:

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Córdoba

Puente romano
Puente romano

Este año por fin me he decidido a visitar Córdoba en el mes de Mayo, del 2 al 4, concretamente. Como sabéis durante el mes de mayo se celebran las fiestas de los patios, así que el plan es disfrutar de la preciosa ciudad cordobesa durante las fiestas.

Me alojaré en Hostal Lineros, un precioso edificio a dos minutos de la catedral. 

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Cortes de la Frontera

Días 26, 27 y 28 de febrero.

Lugar: Cortes de la Frontera

Alojamiento: Albergue Inturjoven Cortes de la Frontera

Precio del alojamiento: 117 € dos noches para dos personas.

Lugares a visitar: Cañón de las Buitreras, Genalguacil y Ubrique.

Saludos.

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Brico-foto: Pintar con luz

Esta imagen está realizada con la técnica “Pintar con luz”, para ello utilicé los siguientes artilugios:
Una linterna
Una cartulina negra
Un espejo
Un forro de cartulina negra
Un pulverizador con agua
Una flor
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Making off - Texturas

Tutorial dedicado a mi amigo Toni-Molero. Va por tí, colega.

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Brico-foto: Caja de luz

Pincha para verla en grande
Pincha para verla en grande
Resulta que la crisis está haciendo estragos en economías familiares y como los aparejos fotográficos suelen ser caros hay que tirar de imaginación para mantener la afición, así que me he montado un pequeño estudio para hacer bodegones y macros en casa.
Se trata de hacer una caja de luz donde poder montar el atrezzo e iluminarla adecuadamente...
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Reunión fotográfica "Entre caballos"

Entre caballos
Entre caballos

Bueno, compis, pues visto que algunos de vosotros os interesa esta salida con caballos, vamos al tajo. Será el día 5 de febrero en el cortijo del Moral de Torremolinos, para salir sobre las 10 de la mañana a caballo y en una calesa para 8 personas dirección a los pinares de los Manantiales de Torremolinos. Allí haremos un arroz y nos montamos el chiringuito con cervezas, vinillos y esas cosas para echar un día de campo en condiciones.

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Cetrería en Antequera

Este fin de semana se ha celebrado en Los Llanos de Antequera la III Jornadas Cetreras de Andalucía y aprovechamos la ocasión para darnos un paseo express por el lugar. Salimos a las 7:30 de los aparcamientos del polideportivo de Ciudad Jardín. Nos encontramos los cuatro mozos de la foto y un servidor.

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Guadalhorce y Molino de Inca

Asistimos Juan "Beviss", Luis Javier, Juan del Pino, Quino y Paco Ruiz.

 

Quedamos a las 7:45 en el paseo marítimo de Guadalmar para hacer unos amaneceres, aunque el día era algo frio y las nubes erán excesivamente densas en el horizonte pudimos sacar algunas imágenes que nos sirvieran para ir tomando contacto con el ambiente.

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Guadalhorce y rapaces en Torremolinos

Búho
Búho

Fecha: domingo 9 de enero.

 

Ruta: Fotografía de amaneceres en el paseo Marítimo de Gualdalmar, paseo por la desembocadura del Guadalhorce hasta las 12 y llegada a Molino de Inca de Torremolinos sobre las 12:30 para fotografíar las rapaces que entrenan para cetrería. (Águilas de Harris y Búhos). Cañitas en La Carihuela.

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Canuto de la Utrera

Salida AP - 7
Salida AP - 7

Participantes: Paco Godoy - Paco Ruiz

Distancia (desde Torremolinos): 100 Kms. aprox.

Tiempo: sobre 1 hora

Autovía A -7 / Autopista AP - 7 hasta la salida 142 que nos lleva a Casares.

 

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"Gracias, por lo menos me has hablado"

Mi amigo Eduardo
Mi amigo Eduardo

Estábamos Nani, Celia y un servidor en la Plaza San Pedro de Alcántara de Málaga, justo en la terraza de “Il Laboratorio Trattoria Bar”, tomando unas cañas con sus consiguientes tapas. Era lo justo tras patearnos el centro, con sus comercios en crisis abarrotados de personas en crisis -como nosotros- cuando apareció quien más tarde me dijo ser o llamarse Eduardo, sin oficio y escasos beneficios. Tras dar las buenas tardes a todos los concurrentes se dispuso a cantar con voz rasgada ante la indiferencia de los que andábamos dando buena cuenta de las viandas que con exceso de amabilidad nos servían. “Cantinero de Cuba” salía a duras penas de su garganta, pero con un “son” que mostraba la grandiosidad que en otro tiempo fue.

 

"Hoy me quiero emborrachar, necesito ser amado,

para olvidar un pasado que no se puede olvidar.

Si yo pudiera cantar, pero la pena me ahoga,

la recuerdo a todas horas, y no la puedo olvidar."

 

Lo que cantaba Eduardo me pareció el puro reflejo de lo que en ese momento sentía. Continuó con un villancico aflamencado, muestra de que al menos sabe en qué época vive; decía: "...la Virgen está lavando con un poco de jabón, se le han picado las manos, manos de mi corazón...", así terminó su actuación, para continuar pasando por las mesas, llenas de gente en crisis, pidiendo "argo pa comé", algunos aportaban a la causa y la mayoría no, entre ellos una joven pareja que estaban tomando un refresco para dos -gente en crisis, supongo que mileuristas... o exmileuristas, vaya usted a saber- pero el chaval le dijo a Eduardo "Quisiera darte algo, pero no tengo", a lo que Eduardo le contestó "gracias, por lo menos me has hablado", siguió su camino hasta nuestra mesa, le dimos 1 € y le pregunté por su nombre, me dijo "Eduardo" y siguió con paso cansino hacía la calle Muro de San Julián.

 

Tuve un impulso. Dejé el bacalao gratinado con no se qué cosa y láminas de frutos raros (estaba bueno el puñetero, pero soy hombre de impulsos), cogí la cámara que hasta ese momento ni había sacado de la funda y salí a su encuentro. Celia dijo "papá, quédate aquí, hombre, déjalo en paz, si ni siquiera querrá que le hagas fotos", "lo decidirá él", le dije.

 

Lo vi a lo lejos y lo llamé, no tardó en mirar atrás, levantando la mano a modo de saludo, como si nos conociésemos de toda la vida. Vino hacia mi y al verme con la cámara en mano, me preguntó ¿me vas a hacer una foto?, le respondí que sí que me gustaría, pero que fui a buscarlo porque me había quedado con ganas de seguir escuchándolo, fue entonces que me habló de cantes difíciles, de otros tiempos en los que cantó en "sitios con piano". Me dedicó un fandango al natural, y le hice la foto. Luego tuvimos un rato de conversación y me dio su número de teléfono, aunque la mayor parte de las veces no funciona "y no sabe porqué". Ya se iba sin pedir nada, al fin y al cabo ya le había dado un euro. Le dije, Eduardo, toma, y cogió su dinero, escaso pero bien ganado.

 

Lo llamaré, porque tiene un compadre que toca la guitarra, "pero hoy está malillo".

 

Bajando por calle Carretería, Celia me dijo, con cierto brillo en los ojos, supongo que por las cañas consumidas: "papá, estas cosas no quiero que las hagas, pero cuando las haces me siento bien". Celia, ¿has escuchado "gracias, por lo menos me has hablado"?. Si. Cogió a Nani, su madre, de la mano y seguimos caminando.

 

Ya tengo un retrato.... y un amigo.

 

Paco Ruiz.

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Pincel para firma

Fig 1
Fig 1

Con Photoshop puedes crear un pincel con tu firma para marcar tus fotos.:

 

1 - Abres un documento nuevo y le das las dimensiones adecuadas al tamaño habitual de las imágenes que subes a la web. (Fig. 1)

 

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Virado B&N de rapidez

Evidentemente no es la manera más ortodoxa de virar al B&N, pero a veces estás vago y necesitas soluciones rápidas, entonces solo tienes que crear una capa vacía  y pintarla de negro (1), fusionarla en modo "Color" (2) y listo:

 

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HDR rústico

Cuando haces fotos de paisajes o amaneceres, dado la diferencias de luces que te encuentras, frecuentemente el resultado es la subexposición de la zona de sombras como en el caso de la siguiente foto, si disparas en modo RAW puedes solucionarlo de forma sencilla:

 

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Doble exposición para una vela

Montas el bodegón y encuadras, una vez que tienes la cámara bien sujeta al trípode, enfocas en modo manual [M] (puedes hacerlo en modo automático [AF], pero recuerda que una vez conseguido el foco justo, déjalo en manual). Ahora mides la luz de la vela (en este caso he utilizado una apertura de diafragma f.16 y una velocidad de obturación de 1/125) y haces una foto. Ya tienes tu vela, pero ha quedado subexpuesto el resto del bodegón.

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Escapada: Río Guadiaro - Secadero (Casares)

Interés

 

Casco urbano de Casares

Vegetación: Sauces y tarajes

Fauna: Garzas, Cigüeña blanca, Limícolas, ánades, fochas, zampullines y Martín Pescador, posibilidades de observar el Aguilucho lagunero y en contadas ocasiones es posible ver alguna nutria

 

Ruta:

 

A-7 hasta Sabinillas, donde enlazamos con la A-377 que nos lleva a Manilva y Casares. Antes del desvío a Casares, a la izquierda hay un carril con la indicación “Los Nogales” que nos lleva hasta el Cortijo Los Pobres, continuando paralelo al río Genal hasta la venta Los Nogales. Un poco más adelante está el Tablazo, donde se unen los ríos Genal y Guadiaro, seguimos este carril hasta llegar a Secadero.

 

Tengo previsto ir el lunes 27 de diciembre.

Sobre las 7 cafelito en La Carihuela, para estar en marcha sobre las 7:15 o 7:30 hrs. para estar entre 8:30 o 9:00 hrs. en Secadero.

 

Información sobre este lugar: www.casares.es

 

(Fuente: Guía de los espacios naturales de la costa del sol Occidental)

 

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Paranoias de un fotógrafo loco

Paranoia de un fotógrafo loco
Paranoia de un fotógrafo loco

Desde ya, pienso que me he vuelto loco de atar. No me negarás que dedicarle días completos –y parte de sus noches- a colocar una gota de agua en el vértice de un pétalo de flor, no es estar como una regadera. Claro que si la excusa es hacer una fotografía, pues la cosa cambia ... a peor, claro. Porque, bien está que le dedique tiempo a una afición, la fotografía, como cualquier otro mortal a cualquier otro entretenimiento, si ahí estamos de acuerdo, pero vamos, que se convierta en obsesivo hasta el punto de centrar mi vida en una puta gota de agua, que además ni se molesta en quedarse quietecita la muy puñetera, ya es de tratar... creo.

 

Y si es que no tuviese nada mejor que hacer, pues vale, juegas con la gota hasta te ahogues si quieres. Pero van y me bajan el sueldo, con acusación directa de ser –mi sueldo- el mal de todos los males de este país, con dos cojones, tío, y que viva el progresismo, el socialismo, el capitalismo, el conservadurismo y todos los ismos... Ahhh, y la madre que te parió, que también VIVA la madre que te parió.

 

Pero bueno, como ya queda menos para la jubilación, decido ir preparando las migas de pan, ya sabes, para darle de comer a las palomas en el parque, eso que hacen todos los jubilados ahora que ya no hay obras que mirar. Pero, hete aquí que me da por mirar las noticias –entre gota y gota, claro está- y van y dicen, sin vaselina ni nada, a pelo, que no te jubilas hasta dos años después... einnn, pero cacho hijoputa, que se me pone el pan duro... No, no, hombre, es que dicho así, de golpe, parece que como les sale barato, me quieren explotar un par de añitos mas, pero no, la razón real es que no tienen dinero para pagarme la pensión. Claro, si es así, vale, que le den por el culo a las palomas del parque, joder!!!.

 

Pero yo, -como todos, supongo-, tengo un amigo muy cabroncete que va y me dice: “pringao, que lo que quieren es que llegues tan asfixiado a la jubilación que no te de tiempo a cobrarla”. Coño, a tanto no van a llegar, digo yo... o sí. Bueno, a lo que iba, que en vez de irme a patearle el culo a los pensadores que han llegado a esta solución de los problemas del país, me da por hacerle fotitos a una gota en el vértice de un pétalo de flor... si consigo colocarla, que me da la impresión que hasta la puta gota está en mi contra. ¿La habrá adiestrado el gobierno para mantenerme entretenido?.

 

Creo que tendré que replantearme lo de patear culos en cuanto pueda volver a caminar tras el enésimo... ataque de gota!!!... De momento sigo intentando adiestrar la gotita, por lo menos he conseguido sacar unas cuántas sobre la flor, un capullo de rosa, que también tiene su aquél, ¿no?

 

Se van a enterar éstos cuando las gotas se queden quietecitas...

 

Hasta otra...

 

Paco Ruiz.

 

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Por Ubrique y Grazalema

Con ocasión de la salida que los compis de A.M.F.A organizaron a Ubrique y Grazalema para visionar los videos

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Escapada a Serranía de Ronda

Igualeja-Pujerra-Júzca

 

A la entrada de Igualeja encontráis el nacimiento del río Genal, que podría ser un buen lugar para una primera parada.

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