Diario de un eremita

Día 8 de diciembre

Salí sobre las 7 de la mañana con la intención de volver a perderme por algún sendero desconocido. Llegué a un bar de carretera hacia las 7:40, donde paré a tomar un desayuno. Al salir miré al cielo en busca de algún indicio de nube o luz atrayente que me llevara al camino por donde perderme. En la lejanía, al norte, vi como una gran cantidad de nubes bajas cubrían las sierras, así que me dije “hoy me monto en una nube”, y partí en busca del camino que me había de llevar al lugar. La niebla se hizo espesa, y la temperatura bajó de manera considerable, pero el paisaje bien merecía la pena.

 

Llegué a un bosque de pinos, cuyos senderos estaban plagados de cardos y arbustos. En la cañada, nubes justo a mis pies. Por fin estaba en las nubes.

 

Allí pasé un buen rato, respirando profundo, llenándome de olores desconocidos, contando telarañas y escuchando la banda sonora del bosque.

 

Seguí el camino hacia ningún lugar en concreto, bordeando un lago de colores fríos hasta llegar a una bifurcación en el camino, no me pensé cual coger, al final de uno de ellos se perfilaba un grupo de casas sobre las que sobresalía una torre campanario y el otro se adentraba a un camino con niebla a cuyos lados había campos sin arar; me decidí por éste.

 

Ya el sol disipaba la niebla y calentaba el luminoso día cuando llegué a una pequeña charca a escasos metros del sendero, proyectando el reflejo de los arbustos en el agua limpia y acristalada. Allí hice una nueva parada para ver algunas ruidosas cigüeñuelas con sus picos hundidos en busca de alimento.

 

Comencé a subir una estrecha carretera de montaña hasta ver que el cielo estaba plagado de aves carroñeras, pensé que había algún animal moribundo en las cercanías y que estaban esperando el momento de bajar a tierra para dar cuenta de la pobre bestia. Así fue que llegué a un valle donde estaba el motivo de la visita de tanto buitre, el cadáver de becerro. Me quedé bajo la arboleda para ver cómo se iban turnando y cómo luchaban entre sí para acomodarse en el mejor lugar para la degustación. Todo un espectáculo, naturalmente.

 

Desde ese mismo lugar pude ver como arriba de la loma había un árbol deshojado, alrededor del que volaban cientos de pajarillos en perfecta sincronización.

 

Luego llegué a la ciudad. Nada que contar.

 

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Comentarios: 9
  • #1

    Juanma Sánchez (viernes, 09 diciembre 2011 18:09)

    ¿Te parece poco lo que has contado? Y bien contado, además. Y con unas bellas fotos para aderezar lo que cuentas. Vamos, una excelente entrada en el blog. Un abrazo.

  • #2

    pacoruizfotos (viernes, 09 diciembre 2011 18:21)

    Gracias, Juanma. Un abrazo.

  • #3

    CPinedo (viernes, 09 diciembre 2011 19:15)

    Que bien.. te felicito .Sigue así deleitándonos con todas esa cosas que no tienes que contar.Asimismo sigues enseñándonos todas esas imágenes que no tuviste tiempo de enseñar..

  • #4

    Rafa Jaime (viernes, 09 diciembre 2011 19:28)

    Pues no sabía si era el principio de una novela o era una descripción de un fotógrafo, jajajaja. Se te da bien la pluma....en el buen sentido, claro.
    ;-)
    Las fotos se adaptan perfectamente al texto, muy bonitas, la que más la del grupo de buitres con los campos de fondo, aunque todas están muy ben.
    Un abrazo Paco.

  • #5

    pacoruizfotos (viernes, 09 diciembre 2011 19:36)

    Gracias, CPinedo, un placer que te guste, iré subiendo más fotos. Saludos.

    Rafa, es el texto lo que se adapta a las fotos, es la descripción de la escapada que me di ayer por el campo. Todas las fotos son de la misma jornada. Saludos y gracias por pasarte.

  • #6

    Andres Breijo (viernes, 09 diciembre 2011 22:52)

    Pues me hubiera gustado acompañarte. Contigo siempre se aprende. Un abrazo

  • #7

    Rosario Cassoli (sábado, 10 diciembre 2011 10:14)

    Excelentes fotos, inmejorable texto....Gracias por compartirlo.

  • #8

    Francisco Godoy (sábado, 10 diciembre 2011 12:25)

    Me hubiera gustado estar contigo al lado de esas nubes, pero ya sabes lo que tenia entre manos, que rabia!!!
    Preciosas fotos y buenisimas las palabras que las acompañan, un abrazo

  • #9

    Fermina Lozano (domingo, 01 enero 2012 19:20)



    El sabio no es aquel que sabe donde esta el tesoro, sino el que trabaja y lo saca.enhorabuena Paco eres un artista